Vivir solos por primera vez es una mezcla de sentimientos; es al mismo tiempo emocionante y aterrador, una aventura increíble que pocas veces sabemos cómo enfrentar. Si finalmente, diste el gran paso, encuentra acá los mejores consejos para armar tu espacio y salir airoso… Y es que vivir solos es mucho más que poner tu música favorita fuerte sin recibir quejas y dormir hasta la hora que quieras (aunque sí, también puedes hacer eso).
Primero: el presupuesto
Este es uno de los pasos más importantes para todo aquel que quiere armar su espacio por primera vez (incluso si te estás cambiando a uno nuevo) porque de él depende casi toda tu nueva vida.
Lo más acertado para estar cómodos, tranquilos y además tener una gran decoración cuando te vas a vivir solo, es tener un presupuesto claro. Analiza tus cuentas y ve cuánto estás dispuesta a gastar. Recién ahí, empieza a buscar un departamento, y no olvides considerar las cuentas, los gastos comunes, las compras del supermercado…
Todos esos pequeños detalles que van sumando. Con un presupuesto claro desde el principio, podrás vivir sin preocupaciones. Mejor aún si es que tienes algunos ahorros, para hacer más fácil el ajuste durante los primeros meses.
Segundo: rodéate de cosas familiares
Sí, probablemente una de las razones para irte a vivir solo por primera vez es la libertad de empezar de cero. Pero muchas veces esa libertad puede sentirse un poco solitaria, así es que una buena idea es llevar contigo algunos elementos que te hagan sentir en casa.
Selecciona algunos marcos y colócales fotos familiares, de tus amigos, algunos adornos que has tenido toda la vida y que te encantan, o tus sábanas favoritas… Todo puede ser un gran aporte cuando enfrentas tus primeros días de independencia.
Cosas imprescindibles
Este es como consejo de abuelita, pero aunque no sea la parte más entretenida o glamorosa de vivir solos, siempre es tranquilizador tener a mano los imprescindibles:
- Una caja de herramientas con lo mínimo (martillo, desatornillador, un par de clavos, huincha)
- Un pequeño botiquín con todas esas cosas que te darían tus papás si todavía vivieras con ellos (desde un termómetro, hasta un par de gotitas para el dolor de guata)
- Un costurero (nada muy elegante, pero algunas agujas, hilo y botones, siempre serán buenos aliados)
- Un abre fácil (para los tarros de vidrio imposibles de abrir)
- Una linterna
Un, un, una…
Un sillón cómodo, un cubrecamas de todo tu gusto y una pequeña mesa de desayuno.
No necesitas muchas cosas para lograrlo, pero lo que es muy útil es pensar desde el momento en que comienzas a planificar irte a vivir solo por primera vez, cómo quieres que se vea tu casa.
Así podrás ir recolectando cosas, y cuando llegues, todo será más fácil.
¿Un último consejo?
Recuerda que una simple mano de pintura puede cambiar completamente el look de un espacio. Después de eso, solo queda agregarle detalles entretenidos, que sirvan para contar tu historia y para que te sientas como en casa.