11 noviembre, 2019

Blanco total… ¿o no?

Todos y todas hemos pasado por nuestra fase blanca. Y más ahora que se lleva el blanco total, con suelos incluidos. Nos encanta la sensación de espacio, su luminosidad, la frescura (especialmente en verano)… Pero a veces cuando llega la noche todo se nos convierte en un triste gris. O acaba el verano y sentimos que la casa nos congela.

Conseguir que un ambiente blanco respire calidez puede parecer casi una contradicción, por esa razón es necesario trabajar con mucha sutileza para lograr que sea acogedor sin romper su magia, sin perder esta sensación de amplitud, serenidad, luz… Sabemos que las telas y la madera son de gran ayuda pero las tenemos que ir incorporando poco a poco, en pequeñas dosis y evitando los contrastes.

¿Retocar el blanco?

Pintaste de blanco y no te gusta el resultado. O te encanta el blanco pero te parece demasiado frío…?. Parece un poco radical pero pintar suele ser la mejor opción. No te asustes, con subir un simple tono, seguro que será suficiente: un solo punto a más beige, a más gris, a más crudo o más crema… Te quedarás con todas sus virtudes y mitigarás sus defectos.

Piensa que pintar blanco sobre blanco es lo más fácil del mundo, no necesitas ser un experto porque no se notarán los defectos y una simple pasada será suficiente para lograr este pequeño cambio de matiz.

Pequeños cambios con materiales naturales

Si realmente no eres tan fan del blanco pero vives en una casa o departamento arrendado y no puedes (o quieres) pintar, ni hacer ningún tipo de modificación, o simplemente quieres que tu hogar sea un poco más cálido (a todos se nos ha ido la mano con el blanco alguna vez), te tocará trabajar con los muebles y complementos.

En este caso, todos los elementos naturales funcionan a la perfección, sin riesgos, porque aportan texturas y colores cálidos sin llegar al contraste. En el suelo, las alfombras de yute o de sisal claro son perfectas. Para las paredes busca cuadros que vayan del beige a los tierras.

Los muebles de fibra quedarán perfectos, pero si no te gustan, elígelos de maderas claras o intermedias (fresno, abedul, haya, arce, roble claro…)

¿Y como funciona la iluminación?

Sutileza a la hora de hablar de iluminación. Una ampolleta demasiado cálida o una pantalla pueden tirar a la basura tu delicado living en blanco. Solo si sientes que tu espacio es demasiado frío cuando se va la luz del sol, escoge unas luces cálidas o, mejor, utilízalas en pequeñas dosis en rincones y luces puntuales. Si quieres mantener la sensación de blanco, elígelas neutras. Evita las frías que dan tonos azulados.

Y las cortinas… ¿ayudan?

Las cortinas terminan transformando la luz que las atraviesa. Elige telas ligeras que dejen pasar la luz pero que sean de un blanco sutil, conseguirás un doble efecto de calidez, y eso resalta al momento de decorar un departamento nuevo.

El baño siempre blanco, aún funciona

Tiradores o grifería de bronce envejecido funcionan, el marco del espejo o una repisa pequeña, sirven para incorporarle madera o mimbre de alguna forma para lograr un contraste sutil y efectivo, funciona mejor que llenarlo de pequeños complementos.

Un par de trucos para que tu cocina no se vea tan blanca

Aceptémoslo, el 90% de las cocinas son blancas porque nos dan la sensación de luz y limpieza, pero a veces son frías. Haz como las decoradoras profesionales, esconde todos los sobrantes y deja solo 3 cosas en la encimera: unas plantas aromáticas, unas bonitas tablas de madera y unos contenedores de cristal, gres o algo de porcelana con vivos colores.

Colores, pero pocos

Evita los contrastes, cualquier color intenso le gana al blanco. Y si en verano te compraste unos cojines más frescos para ese gran sillón de tu living, amortigua su efecto incorporando un tono cálido. En este caso los cojines color piedra o naturales «resaltan» la combinación.

Telas, telas y más telas

Si queremos ganar calidez y no queremos subir el color, solo nos queda ganar textura. Las telas son el recurso más fácil. Cojines, mantas y ropa de cama en un dormitorio, el más rápido y disponible. En verano, los que contienen fibras naturales, el saco, la arpillera, los linos bien rústicos. En invierno, la lana, el terciopelo, los cojines peludos…

¿Qué muebles escoger?

Lo ideal es que solo rompa la armonía del blanco una pieza. Eso sí, debe ser una pieza que merezca ese protagonismo porque lo tendrá. Si se trata de tu comedor blanco, escoge unas sillas que combinen la madera o el mimbre.

Paredes, sillones, bergeres, mesa de centro o lateral, libreros…

Un espacio completamente blanco es un seguro de amplitud. Para que no se vea clínico, salpica complementos en madera y fibras naturales. No compliques la combinación o perderás el efecto. Sitial y puf de cuero en colores tierra una banqueta de madera, la mesa auxiliar de metal envejecido, espejo con marco antiguo y un entretenido tratamiento de color y lámpara de pie moderna y de un solo color, imagínatelo en negro, vaya que puede causar una gran impresión cuando abras el proyecto terminado, a tus amigos y familia les va a encantar.