2 noviembre, 2020

¿Por qué fumigar?

No podemos olvidar que todo es un ecosistema y existe una cadena, por ejemplo, si hay pulgones (además de destrozar nuestras plantas), permiten que aparezcan las hormigas, dado que el pulgón, deja una melaza en las hojas y tallos que las hormigas adoran.

Las hormigas hacen hormigueros que muchas veces permanecen en el jardín pero otras veces eligen trasladarse hacia las casas, causando desastres en cimientos o comiéndose material impermeabilizante de los techos, como las tejas asfálticas.

En definitiva, empezamos con unos cuantos pulgones, pero nunca sabemos donde termina la cadena.

Es momento de fumigar

La aplicación de aceite mineral sobre los troncos y ramas de árboles y arbustos en otoño e invierno te permitirá prevenir los ataques de las plagas en primavera. Estas sustancias actúan contra huevos, larvas e insectos en hibernación.

Los aceites minerales matan por asfixia a cochinillas, pulgones, escarabajos, mosca blanca y ácaros, ya que obstruyen los espiráculos, pequeños orificios del abdomen por donde estos insectos respiran.

A diferencia de la mayoría de los insecticidas químicos habituales, estos aceites son activos contra esos huevos, larvas y demás formas en latencia, lo cual permite usarlos como tratamiento preventivo, antes de la brotación para evitar los ataques de las plagas. Están indicados en frutales de pepita y hueso, cítricos, olivos y arbustos ornamentales, especialmente, los que pueden estar ubicados en grandes jardines, terrazas de departamentos, patios grandes o pequeños y en general, en todos aquellos lugares de la casa donde exista un espacio para ornamentar.

Aplicación

Para jardines pequeños o balcones con unos pocos maceteros, podemos utilizar un simple rociador de mano, tratándo cada planta en forma individual con recetas orgánicas y naturales o directamente con pesticidas e insecticidas fitosanitarios que respeten las normas y cuiden lo más posible nuestro pequeño ecosistema.

Palabras mayores son los aceites minerales que se disuelven en agua según la dosis indicada por el fabricante, y se aplican sobre la planta, pulverizándo finamente con la ayuda de un pulverizador o una mochila (si es muy grande el terreno a trabajar) que garantice el cubrimiento del máximo de superficie del tronco y ramas. Si puedes cepillar el tronco y las ramas antes de aplicarlo, mucho mejor.

Cuando

El tratamiento preventivo se lleva a cabo, en general, con el llamado aceite de verano al 85% de concentración.

  • El primer tratamiento debe realizarse en octubre-noviembre.En el caso de las caducifolias (ciprés, coigue, roble, laurel, lingue, mañío, canelillo, nogal, raulí, boldo, araucaria y otros.), espera que hayan perdido las hojas.
  • Para que el tratamiento sea eficaz debe repetirse en enero. Si el ejemplar ha sufrido también, problemas de hongos en primavera se puede mezclar con el aceite un fungicida a base de oxicloruro de cobre para prevenir su ataque. En el distribuidor de productos de jardinería que compras habitualmente, encontrarás preparados que contienen insecticida y fungicida.
  • Antes de la brotación, entre febrero y marzo, conviene una última aplicación.
  • Si las plagas vuelven a aparecer, el tratamiento debe repetirse en veranocon el mismo producto que ya estás usando.

Aceites de verano para todo el año

Los llamados aceites de invierno ya no están disponibles para la venta. Su índice de sulforación (IS) de entre el 70% y el 90%, los hacía muy reactivos ante la luz y el aire y liberaban ácidos con un fuerte efecto insecticida. Resultaban tóxicos para la vegetación y su uso estaba restringido a aplicaciones invernales en árboles y arbustos de hoja caduca. Hoy, los únicos aceites insecticidas que se venden son los aceites de verano, que tienen un IS superior al 90% y menor fitotoxicidad, de modo que pueden aplicarse incluso en época de crecimiento.

Algunos consejos

  • Usa el producto adecuado para la plaga: te aconsejamos que te informes antes de aplicar un producto fitosanitario. Para que el producto funcione, es esencial identificar correctamente la plaga en el jardín o en el cultivo del huerto.
  • Usa mezclas hechas en el momento: no guardes los productos ya mezclados con agua porque pierden su eficacia. Calcula bien el producto fitosanitario que vas a usar de modo que te alcance justo, y te sobre lo menos posible, para que puedas desecharlo tranquilamente.
  • No fumigues las plantas a pleno sol: Si se aplican productos fitosanitarios con sol fuerte, puedes dañar las plantas tratadas. El mejor momento para rociar y fumigar el jardín, es temprano en las mañanas o al final de la tarde, cuando el sol está más suave. Las gotas de agua pueden tener un efecto de lupa y quemar las hojas.
  • No uses productos fitosanitarios abiertos por más de dos años: pierden toda su efectividad.
  • No siempre es necesario fumigar las plantas: no lo hagas cuando veas un insecto, hazlo cuando los insectos estén dañando las plantas o sean una plaga.
  • Alterna la materia activa: no uses siempre el mismo producto, algunos insectos crean resistencia y se vuelven inmunes a las posteriores aplicaciones.
  • Limpia a fondo los materiales utilizados: usa mucha agua y jabón y enjuagua cuantas veces sea necesario, para evitar que alguien se contamine, algunos de estos pesticidas pueden ser irritentes para la piel o incluso peligrosos.
  • Repite el rociado: después de 5 a 7 días es recomendable repetir el tratamiento.
  • Mojar la parte inferior de las hojas: muchos insectos y ácaros, se esconden en la parte de atrás de las hojas, por lo tanto, te recomendamos que pulverices muy bien ésta áreas.

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