8 julio, 2021

Burbujas azucaradas, ¿con qué reemplazo mis bebidas gaseosas?

Independientemente de su popularidad, es sabido que las bebidas gaseosas no son buenas para tu salud, ya que se vinculan a la obesidad, el deterioro dental y varias enfermedades crónicas más.

Pero incluso sabiendo esto, muchas personas que regularmente la beben y quieren dejarla, les cuesta, y deben luchar para lograrlo. Dejar el hábito diario de beber soda puede ser difícil, pero los contras son suficiente motivación para ayudarte a comenzar este viaje.

¿Por qué se nos antoja tanto tomar bebida?

Cuando se trata de beber demasiada bebida gaseosa, detenerse involucra más que solo fuerza de voluntad. Existen razones bioquímicas del por qué se nos antojan tantas comidas y bebidas altas en azúcar. El cerebro humano tiene un área llamada sistema de recompensa. Está diseñado para premiar a las personas con estímulos placenteros cuando realizan alguna acción que promueva su supervivencia básica, como por ejemplo comer.

Cuando te encuentras comiendo, el cerebro libera una sustancia química llamada dopamina, la cual interpretarás como placer. Para obtener más placer, tu cerebro continuará en busca de acciones que estimulen la liberación de dopamina, incluyendo volver a comer. El problema con las bebidas gaseosas, y con cualquier otra comida que contenga grandes cantidades de azúcar, es que proveen de mucha liberación de dopamina, lo que termina produciendo los famosos antojos.

Esto puede llevar a un ciclo vicioso en donde nuestro cerebro busque más y más comida alta en azúcar para obtener siempre la misma sensación de placer.

Déjalo de a poco

Existen muchas razones de por qué deberías dejar de consumir bebidas gaseosas. Promueve la subida de peso. Las bebidas gaseosas son altas en calorías y no sacian el hambre, lo que las hacen fácil de consumir en grandes cantidades. Los estudios también muestran que, personas que beben frecuentemente bebidas gaseosas pesan más que aquellas que no la consumen, lo que se ve reflejado en su composición y grasa corporal.

El Consumo está estrechamente unido a enfermedades crónicas. Se ha demostrado consistentemente que las personas que consumen bebidas gaseosas todos los días tienen un alto riesgo de desarrollar condiciones de salud crónicas, tales como, diabetes tipo dos, enfermedades al corazón y en los peores casos, hasta cáncer. También, contribuyen al desarrollo de enfermedades alojadas en el hígado.

Las bebidas azucaradas son altas en fructosa, un tipo de azúcar que solo puede ser metabolizado por el hígado. Consumir demasiada fructosa puede sobrecargar tu hígado, provocando que aquella fructosa se convierta en grasa, generando un aumento de las reservas de grasa en los órganos, entre otros problemas.

El exceso de bebidas gaseosas no solo te traerá problemas de salud internos, también puede verse manifestado en el exterior de tu cuerpo, como por ejemplo tu piel, ya que es responsable de la aparición de cierto tipo de acné y a la aparición de pequeñas arrugas, lo que aceleraría el proceso de envejecimiento.

Otro de estos problemas se puede ver reflejado en los dientes. Las bebidas gaseosas contienen ácidos, incluyendo fosfórico y carbónico, los que promueven un entorno acídico dentro de la boca, lo que conduce a la erosión de los dientes y a la aparición de caries dentales. También, puede disminuir los niveles de energía normales.

Al ser altas en azúcar, rápidamente hace que nuestros niveles de azúcar en la sangre suban, lo que produce un estímulo energético temporal, el problema aparece cuando éste estimulo decae, ya que lo hace de una manera muy brusca, provocando una sensación de fatiga.

Busquemos una alternativa saludable

Té helado:
El té helado puede ser ideal para cuando tengamos ese fuerte antojo de bebida gaseosa porque es muy dulce. Es lo suficientemente dulce como para satisfacer tu necesidad por el azúcar, pero a la vez, no contiene tanto como la bebida. Además, contiene un pequeño porcentaje de cafeína, lo que te dará ese empujón extra durante el día. Por supuesto que si preparas tu propio té helado será mucho más beneficioso que si compras uno, ya que puedes utilizar distintos tipos de endulzantes hasta encontrar el perfecto, o mejor aún, puedes disfrutarlo sin endulzar si realmente quieres bajar tus niveles de consumo en azúcar. Puedes disfrutar cualquier variedad de té que prefieras, como el té chai, verde o negro.

Aguas frutales:
Si es la efervescencia lo que te gusta de las bebidas gaseosas, estas aguas frutales pueden ser una gran alternativa para ti. El agua carbonatada es solo agua con gas, así que no contiene ningún tipo de azúcar ni calorías. Puede ser bastante aburrido beberla sola, así que puedes agregarle unas frutas, como frambuesas, limones, frutillas o naranjas para darle sabor sin necesidad de incorporar azúcares. También, puedes mezclar tus frutas favoritas con hierbas aromáticas para que le den ese toque extra, como por ejemplo, limón, menta y pepino.

Café helado:
Si prefieres el café por sobre el té, el café helado es la opción para cuando te encuentres pensando en una bebida gaseosa. Solo tienes que preparar tu café favorito, agregarle cubos de hielo y listo. Siempre y cuando te asegures de no agregarle montones de azúcar al café, si lo preparas helado puede ser una bebida refrescante para disfrutar a cualquier hora, independiente del clima. El café te proporcionará un mejor impulso de energía que la misma bebida gaseosa, lo que te ayudará a subir el ánimo y te ayudará a concentrarte.

Kombucha:
La kombucha es un tipo de té fermentado que contiene azúcar, bacterias y levadura. Este té es fermentado al agregarle una bacteria (llamada scoby) y levadura a la mezcla de té negro o verde. Incluso con el azúcar, la kombucha tiene algunos beneficios para la salud que son similares a los ya obtenidos por probióticos dentro del cuerpo, mejorando la microbiota intestinal que la protegen de otros agentes externos y ayudando a equilibrar la flora intestinal, entre otras muchas cosas. Su sabor es similar al de la sidra de manzana, aunque debido a su creciente popularidad, se puede encontrar de distintos sabores en el mercado, como arándanos, coco, pomelo, piña, menta, entre otros. Debido a su fermentación, la kombucha tiene la misma efervescencia que una bebida gaseosa, dejándote una sensación igual de refrescante pero mil veces más saludable.

Agua de coco:
El agua de coco es otra alternativa para cambiar tus bebidas gaseosas ya que es extremadamente refrescante y dulce. Sin embargo, fíjate en no comprar un agua de coco que contenga azucares añadidos, es preferible que endulces tú mismo el agua si es que encuentras que podría ser más dulce, de esta forma, te aseguras de elegir el endulzante adecuado. Consumir un agua de coco con mucho azúcar va a entorpecer todo el propósito para dejar el consumo de bebidas gaseosas, además de quitarle gran parte de sus beneficios nutricionales, como el de los electrolitos que pueden ayudar a rehidratar y restaurar el equilibrio de la cantidad de agua en el cuerpo.

Dejando de lado la búsqueda por una alternativa saludable a las bebidas gaseosas, lo realmente importante es que comiences a pensar acerca de lo que estás consumiendo o en este caso, bebiendo. En primer lugar, debes saber la razón que existe detrás de tu amor por las bebidas gaseosas, esta es la clave que te ayudará a ir disminuyendo ese mal hábito.

¿Es un premio cada tarde?, ¿Un momento de relajo después del trabajo?. Una vez que observes con atención por qué estás buscando esa bebida gaseosa, podrás entender y buscar mejores soluciones y sustitutos para ella.

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