Para que una casa se convierta en el refugio soñado de una pareja, tiene que tener alma y un poquito de cada uno. Lo ideal es empezar desde cero, es decir, con una casa completamente vacía y nueva para los dos. Antes de empezar a decorar y proyectar, tengan en cuenta sus rutinas, por ejemplo: ¿trabajan desde casa?, ¿tienen hijos o mascotas o piensan tenerlos a corto plazo?, ¿quieren una vida social muy activa en la casa?. Estas decisiones van a marcar sus espacios, los muebles que compren y la decoración que elijan.
¿Tu onda o la mía?
Las casas reflejan la personalidad y carácter de quienes viven en ella y es importante que los dos se sientan cómodos. Si tienen gustos parecidos, elegir estilo para decorar no será muy complicado, pero si son muy diferentes tendrán que hacer un esfuerzo para encontrar un terreno común: el gusto por las plantas, la música, los viajes, la fotografía, los muebles antiguos…
Pueden utilizar blogs, revistas y tiendas para buscar inspiración. De todas formas, ante la duda, elijan muebles prácticos y funcionales en colores neutros.
Proyectar y presupuestar
Una vez que tengan una idea de lo que les gusta y hayan definido las líneas rojas de lo que no, deben pensar en qué les hace falta.
Necesitarán establecer un presupuesto para saber cuánto quieren gastar y sobre todo, en qué. Si no tienen claro, cuánto tiempo van a quedarse en el nuevo departamento, es mejor que no hagan grandes desembolsos en muebles que estén condicionados por los espacios de esa casa. Lo mejor al empezar es invertir en muebles básicos que les sirvan durante años, como una buena cama y un buen sillón.
Las herencias
Hay muchas cosas que seguro les sirven de los departamentos en los que vivían antes, incluso de casa de los papás. Y ojo, que de casa de los abuelos tal vez puedan heredar muebles, vajillas, utensilios prácticos o decoraciones vintage que son lo máximo. Elijan lo práctico y lo útil y algunos objetos o muebles que tengan un valor sentimental.
Comprar juntos
Es probable que a uno de los dos le guste o le preocupe más la decoración que al otro, pero…¡que no recaiga toda la responsabilidad y el trabajo sobre él!. Por eso, es mejor que las compras importantes las hagan juntos, así nadie se siente sobrecargado, ni pasado a llevar.
Los espacios
Aunque hayan armado un departamento con toda su onda y buena vibra es bueno que cada uno mantenga un espacio con su toque personal. Es cierto que normalmente (y sobre todo al principio), no hay suficientes metros para que cada uno tenga una pieza hecha a su pinta, pero sí pueden acordar rincones personales, como el espacio de muro encima del velador de cada uno, por ejemplo.
¡Qué lindo proyecto!. Recuerden que no hace falta tener la casa perfecta en un mes, pueden ir construyéndola poco a poco. Es una etapa llena de desafíos y de ilusión.