5 julio, 2021

Como elegir la almohada perfecta

¿Cuándo fue la última vez que pensaste en tus almohadas de cama?. Si tu respuesta es, “hace bastante tiempo” o “no he pensado en ellas para nada”, no te preocupes, no eres el único. La mayoría de las personas priorizan su atención hacia los colchones, y por una buena razón.

El colchón es una de las más grandes e importantes inversiones que realizarás en términos de descanso, pero cuando llega la hora de hablar de calidad de sueño, las almohadas son casi igual de importantes que tu colchón.

Si te encuentras durmiendo sobre una almohada desgastada, estirándola, y aplastándola todas las noches para que quede cómoda, te tenemos noticias, esa es la primera bandera roja para que te des cuenta de que ha llegado el momento de cambiarla.

Incluso, si tu almohada no es vieja, ni tampoco se encuentra tan poco mullida, puede que no sea la mejor elección para ser tu cómodo soporte cada noche.

¿Por qué tu almohada importa?

Una buena postura al dormir, es clave para asegurar un buen descanso todas las noches, y así poder caminar sin dolor, ni tensión muscular durante el día. Tu almohada ayuda como soporte para mantener una buena postura durante el sueño. ¿Cómo es que se ve esa postura?.

Es un cuerpo alineado, desde las rodillas y caderas, pasando por la columna, pecho y hombros, llegando al cuello y la cabeza. Si tu cuello y hombros no obtienen suficiente soporte, o se encuentran apoyados en un ángulo que causa torceduras, estiramientos o crujidos, tendrás como resultado una columna desalineada, lo que conlleva a sentir tensión y malestar en tu cuello, hombros y espalda, sumados a un mal dormir.

Es un hecho: Todos dormimos distinto.

La mayor parte de nosotros cambiamos posiciones al dormir durante la noche. Tu puedes ser alguien que duerme de costado y que luego, durante la noche, cambia a estar recostado de espalda. Lo mismo para las personas que duermen estomago abajo y que cambian ocasionalmente de un lado a otro. Todos necesitamos una almohada que funcione en cualquier posición de dormir.

La almohada para quienes duermen de costado: Casi tres cuartas partes de la población necesita acostarse de lado para poder dormir, no es una cantidad menor y por eso mismo se han vuelto cada vez más populares las almohadas para las personas con esa tendencia. la mejor almohada para estos casos tiene que ser alta y firme, para que además de mantener una correcta alineación del cuerpo, funcione como un soporte para la columna y cuello, evitando que la cabeza se hunda.

La almohada para los que duermen boca abajo: La verdad acerca de dormir es que, muchas veces no podemos evitar la posición en la que terminamos, y si esa posición tiende a ser sobre tu estómago, probablemente te estés despertando con dolores de cuello, ya que tu cabeza está en una posición muy forzada para dormir. Para evitar esos dolores, debes buscar una almohada suave, de poca firmeza y que sea fina, al menos de once centímetros de grosor.

La almohada para los que duermen de espalda: La posición favorita para los que miran el techo, pero que resulta en bastantes dolores de espalda por las mañanas debido a que se mantiene muy rígida la columna. La almohada que debes buscar es una medianamente firme, que no sea demasiado larga ni ancha, de aproximadamente diez centímetros de grosor, y que mantenga una curvatura natural, no muy pronunciada.

La almohada para los que despiertan distinto cada noche: Si todos los días te acuestas de una forma y despiertas de otra, y no sabes o no estás seguro de cuál es tu postura de sueño, no te preocupes, aun así, puedes encontrar la almohada perfecta. Busca una almohada ergonómica o amoldable, este tipo de superficies te permitirá mayor flexibilidad para que se adapte a tus movimientos durante la noche.

¿Qué hay del relleno?

Las almohadas están rellenas con una variedad de materiales, naturales y hechos por el hombre, pero siempre con algo que nos favorezca a todos.

Pluma y plumón: Un relleno natural, sumamente suave, con una sensación lujosamente ligera y fácil de moldear. La pluma y el plumón, son materiales tremendamente adaptables, respirables y termorreguladores. Estos tipos de relleno, son usualmente mezclados en una almohada, y entre más plumón, más costosa se puede volver. Un porcentaje mayor de plumón significa una mayor suavidad dentro de la almohada, la que durará por mucho más tiempo o años, y que se podrá acolchar y moldear de la forma que más te acomode.

Poliéster: Un relleno de fácil mantención. Ofrece un soporte de felpa para la cabeza y los puedes encontrar en variados niveles de firmeza. Las almohadas rellenas de poliéster pueden ser lavadas en máquinas lavadoras, al contrario de los rellenos naturales, y además se secan relativamente rápido. Una almohada de poliéster de buena calidad proporcionará comodidad y apoyo, se amoldará fácilmente a la posición que necesites, sobre todo si necesitas que se mantenga plana, lo que lo hace una buena alternativa para quienes duermen boca abajo. Su rango de vida útil es menor si se compara a un relleno natural, pero aun así, pueden durar fácilmente de uno a dos años.

Látex: El látex es un polímero natural obtenido a partir de la savia extraída del árbol Hevea brasiliensis o árbol del caucho. Cuando se usa el látex como relleno de almohada, se crea una matriz de pequeñas burbujas interconectadas, lo que proporciona un soporte suave, firme pero flexible, reaccionado a la presión, pero sin producir esa sensación de hundimiento que pueden generar otros materiales. El látex tiene una larga vida útil, y a pesar de ser creado a través de un material natural, es hipo alergénico. Este relleno se adapta a la forma de tu cabeza y cuello, es liviano y es mucho más frío en comparación a otros rellenos, ya que es transpirable y cuenta con una serie de canales que posibilitan la circulación del aire. Una alternativa renovable y biodegradable que puede durar por más de 5 años antes de ser reemplazado.

Memory Foam: Las almohadas memory foam están creadas a base de espumas que moldean su forma a semejanza del cuerpo en respuesta al calor y presión que se le aplica, y vuelve a su forma original una vez que la presión ha sido removida. Este tipo de almohada es ergonómica, hipoalergénica y biosensible, adaptándose mejor a la forma del cuello y de la cabeza. Esto ayuda a reducir significativamente el cansancio y los dolores que pueden generarse en esa parte del cuerpo, mejorando la calidad sueño. De fácil mantención y gran durabilidad, una almohada memory foam puede durar hasta dos años y medio.

Algodón y lana: Estos rellenos son suaves y pueden ser añadidos sobre una almohada firme si es necesario más soporte. Ambas fibras son respirables, permitiendo una ininterrumpida circulación de aire, lo que disminuye el riesgo de generar manchas por sudor o aceites corporales. Estos materiales además de ser extremadamente suaves a tacto, son hipoalergénicos y su durabilidad va desde los tres a cinco años con los cuidados adecuados.

Acostumbrarse a utilizar algo nuevo siempre va a tomar tiempo, y lo mismo va para las almohadas. Cuando logres encontrar la almohada que finalmente te ha convencido, vas a tener la mejor noche de sueño de tu vida, pero no te preocupes si te demoras y aún no encuentras a tu pareja hecha en el cielo, lo importante es que no te des por vencido. ¡No ignores a tu almohada!. Es un elemento muy importante en el entorno de tu sueño, y tener a la correcta bajo tu cabeza puede hacer que tus noches sean más cómodas y tus sueños más tranquilos.

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