¿Quieres renovar el dormitorio de tu hijo y no sabes por dónde empezar?. Tu intención es crear un espacio donde despertar su ingenio e imaginación, donde se pueda concentrar para estudiar y también pueda soñar, en el que reunirse con los amigos o estar solo y entretenido.
Logra un espacio personalizado al máximo donde tu hijo pueda leer, jugar, soñar y dormir a gusto, repleto de pequeños rincones en los que tu hijo que será muy feliz. Ahora te contamos cómo hacerlo, qué pasos seguir, qué muebles son los más adecuados, dónde disponerlos y qué accesorios sirven para cada cosa.
Escoge una temática
Primero escoge el tema o estilo con el que decorarás el dormitorio pensando en lo que más le apasiona a tu hijo, algún personaje de televisión, cine o literatura o decídete por un estilo en el que predomine su paleta de colores y estampados favoritos.
Elegir un estilo o temática te ayudará a definir los colores, muebles y objetos que compres. Las tendencias decorativas del momento son muchas y muy diferentes entre sí, tenemos desde un look más clásico y dulce como el Shabby Chic o el Bohemio Chic con un aire más ecléctico y oscuro aunque muy romántico, hasta un estilo más desenfadado y actual como es el industrial.
Para los amantes del diseño puedes preferir un estilo nórdico con una paleta luminosa y blanca o por el tan de moda look gráfico con sus característicos estampados geométricos en blanco y negro, aunque sin duda la tendencia del momento es el estilo neorústico o natural, un híbrido entre el estilo rústico y el nórdico. Aunque si buscas algo más original, siempre puedes optar por un estilo ecléctico, más personal y ajeno a las tendencias del momento.
La paleta de colores
Una vez elegido el estilo, es el momento de concretar una paleta cromática, el hilo conductor entre todos los elementos del dormitorio, el que dará coherencia entre los diferentes ambientes, creando un espacio homogéneo y armonioso.
Aunque cada estilo tiene sus propias paletas, se pueden hacer tantas variaciones como uno quiera. Por ejemplo, ¿te gusta el estilo gráfico pero su paleta a base de blancos y negros no te convence?. Sustituye el negro por un gris claro que suavisará el ambiente. Además, para que el dormitorio sea más alegre agrégale un tercer color brillante, como el rosado o el amarillo, para dar toques de color al espacio.
En cambio, si te decides por el estilo Boho Chic, oscureceremos una paleta de colores a base de tonos románticos y mágicos, rosados, grises, turquesas, mostazas y esmeraldas en una tonalidad algo apagada pero no por ello menos dulce e infantil. Es una paleta muy adecuada para que los niños se relajen y den rienda suelta a su imaginación.
Distribuye los ambientes
Debemos pensar en el dormitorio de nuestro hijo como si fuera un mini departamento, un espacio íntimo, propio y multifuncional en el que puede hacer de todo, desde divertirse, concentrarse para estudiar o leer y por supuesto, dormir. Para ello, tendremos que crear mini espacios, en la medida de nuestras posibilidades, dentro de la habitación con el objetivo de que sea el máximo de funcional y agradable para el niño.
Definir qué ambientes crearás y cómo los distribuirás te ayudará a ofrecer un espacio más ajustado a las necesidades de tu hijo. Existen tres ambientes básicos, como la zona de dormir con la cama, la zona de estudiar con un escritorio y la zona de almacenamiento con armarios o canastos para la ropa.
Pero luego podemos añadir otras pequeñas zonas que darán ese toque especial al ambiente, distintos y pequeños rincones donde tu hijo puede jugar, leer y soñar. Como el rincón de lectura, la zona de recostarse e imaginar o un área de manualidades.
No necesitas grandes espacios para cada rincón, es cuestión de utilizar los metros que tengas a tu alcance, por ejemplo la zona de manualidades y dibujo puede ser una pared en la que cuelgas un rollo de papel, donde los niños pintan y pegan adhesivos. Y para la zona de soñar con unos cojines, peluches y una alfombra puestos en una esquina, hay más que suficiente.
Zona de magia para dormir
Empezamos por lo primordial, la cama. Nos decidiremos por un diseño que se adapte al look y colores del tema elegido. Pero no pienses que con una cama ya terminaste la zona de dormir, vamos a “definirla” al máximo para que tu hijo se muera de ganas de ir a dormir o a leer un libro recostado cómodamente.
Podemos agregar unas cortinas de tul o un dosel para que se sienta más seguro en la noche. Y en la pared, podemos añadir cuadros con sus figuras mágicas favoritas con los que relajarse mientras se duerme, y una pequeña lámpara o luz de protección que le ayude a superar los miedos nocturnos.
Terminaremos el espacio añadiendo un montón de cojines con formas y peluches. Otra divertida opción es decorar los techos: píntalos de color, pon un mural, papel con diseños o figuras en relieve. Cuando llegue la noche juega con un foco tenue que ilumine el techo para crear un ambiente imaginativo, un mundo de cuento.
Centrémonos en el estudio
Aunque si le preguntamos a los niños no les parecerá una zona muy necesaria, es vital crear un espacio adecuado para el estudio, en el que concentrarse, sin ninguna distracción. Esto no significa que no lo podamos hacer al gusto de nuestros hijos para que se sientan cómodos.
Lo mejor es una mesa o escritorio puesta frente a la pared, donde tenga todo lo necesario para estudiar a mano: lápiz, libros, libretas… que no haya excusas para levantarse y distraerse con otras cosas que le gusten más. Si puedes, busca una zona que esté apartada o separada con un biombo del área de juegos, o simplemente colócala para que le dé la espalda.
El clóset
Aunque sean pequeños, los niños tienen las mismas necesidades que un adulto y más ahora, que están tan pendientes de la moda y las tendencias. Una opción es dejar la ropa a la vista colgada en ganchos de pared, si la mantienes ordenada tu hijo podrá escoger fácilmente que ponerse.
Pero si prefieres un closet externo, entonces adáptalo, personalízalo, dibuja o pinta un poco en él. Incluso puedes forrar su interior con papeles de colores o diseños especiales. ¿Y por qué no pintar con verde pizarra su exterior?. Así puedes convertirlo en un gran pizarrón e integrarlo en la zona de juegos.
Zona de juegos original
La zona de juegos no tiene que ser un espacio gigante lleno de juguetes, no es necesario consumir constantemente todo lo que sale al mercado. Los niños con poco son felices, y además tener pocos recursos incita a imaginar.
Lo más importante es que tengan el espacio para poder hacerlo, un sitio propio, donde no importe que desordenen. Puedes crear un circuito de carreras en el suelo con cinta adhesiva o una casa de muñecas en la pared con dibujos echos por ellos o recortados de algún catálogo.
Es conveniente que el niño tenga su propio espacio, una zona de la que se sienta orgulloso y quiera compartir con los amigos. Si tienes una habitación grande no tendrás problema: puedes colocar una gran mesa donde podrá hacer todas sus actividades y a la que le sacarán muchísimo partido.
Sin embargo, si tu zona es más bien reducida, tendrás que usar la imaginación para crear un ambiente multifuncional. Y hacer de varios rincones uno, y que el espacio de soñar, de lectura y de juegos sean el mismo, y que a la vez sea una zona divertida que quiera compartir con sus amigos.
Para los espacios limitados usar distintas alturas te ayudará a ganar espacio, pon un camarote que a la vez es zona de lectura y debajo de ella pones la zona de juegos o de estudios. Usa las paredes, techo y suelos para crear las zonas de juego, y los rincones para realizar el área de lectura o de soñar. Usa muebles que se puedan plegar, colgar y almacenar, ya que con ellos ganarás mucho espacio.
En los detalles esta el éxito
Una vez has definido el look, los colores y la distribución y escogiste los muebles para cada zona, es el momento de agregar tu toque personal. Recurre a tu propio hijo, anda de compras con él para elegir estos pequeños complementos. Además, puedes pedirle unos dibujos, enmarcarlos y colgarlos en la pared.
Termina el espacio con accesorios que lo hagan feliz, como globos de colores con grandes colas, figuritas de papel, láminas, muñecos, guirnaldas, adhesivos para el techo, con todo esto darás un toque original al dormitorio. Esta parte escógela con tu hijo, son los detalles con los que disfrutará y se sentirá a gusto en su dormitorio.
Inunda el espacio con muñecos de trapo o cojines de mil formas o estampados que ayudarán a personalizar su habitación y lo harán sentir más acompañado. Sácale fotos divertidas a tus hijos, e imprímelas en un afiche gigante para la pared. Coloca algún mueble vintage o antigüedad, un recuerdo de la familia u objetos recuperados para hacer un espacio más original y único.
Recuerda que a todos los niños le gustan los rincones, les encanta estar en el suelo o escondidos, tapados, siempre quieren estar en espacios reducidos, sentirse cubiertos, debajo de una mesa o de sábanas. Además, sienten pasión por revolcarse en el suelo y dibujar en las paredes, así que lo mejor es aprovechar sus gustos para crear estas atmósferas súper imaginativas y personales. ¿Estás lista para empezar?
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