Las alergias, también llamadas reacciones de hipersensibilidad, son respuestas exageradas del sistema inmunológico (las defensas de nuestro organismo), al entrar en contacto con determinadas sustancias, llamadas alérgenos. Su aparición recrudece en primavera, porque uno de los grupos de alérgenos más frecuentes son los pólenes, células reproductoras de las plantas que proliferan durante esta estación. Otros agentes alérgenos son los hongos ambientales, los ácaros de polvo y los epitelios de algunos animales, como perros, gatos, caballos y roedores. También, pueden generar reacciones alérgicas determinados alimentos o fármacos y la picadura de insectos como abejas o avispas.
Causas
Se estima que un 20 por ciento de la población sufre algún tipo de reacción alérgica y parece ser una cifra que va en aumento, estos son los principales alérgenos:
- Polen: el aromo, el litre, el plátano oriental, el encino, las gramineas y leguminosas en general son las causantes de más alergias en Chile, especialmente durante la primavera.
- Hongos ambientales: estos hongos liberan unas partículas microscópicas conocidas como esporas que, al ser respiradas, pueden causar síntomas alérgicos relacionados con el asma, la rinitisy la conjuntivitis.
- Ácaros de polvo o ácaros domésticos: son insectos microscópicos que se desarrollan en lugares húmedos y tibios.
- Epitelios de animales: perros, gatos, caballos y roedores son los que causan más reacciones alérgicas.
- Determinados alimentos: la leche, el huevo, el marisco, el trigo, la nuez, el maní, el chocolate y la soja son los más comunes.
En parte, el aumento podría deberse a que en los países industrializados los niños no tienen contacto directo con múltiples microorganismos (virus y bacterias). Esta protección podría hacer que su sistema inmune no se estimule lo suficiente y crezcan más vulnerables ante los agentes externos.
No obstante, se sospecha que existe una predisposición hereditaria a las alergias, lo que significa que un niño cuyos padres son alérgicos, probablemente desarrolle algún tipo de sensibilidad, aunque no necesariamente hacia la misma sustancia que rechazan sus padres. Por ejemplo, si la madre es alérgica al marisco, tiene más probabilidades de desarrollar una alergia, pero no precisamente a ese alimento, sino a otros alérgenos como el polen. También, puede favorecer la aparición de las alergias situaciones en las que bajan o se debilitan las defensas del organismo (tras una infección vírica o durante el embarazo).
Síntomas
A pesar de que son muy molestas, por lo general, las alergias no son complicaciones graves, pero sí pueden acabar en cuadros más complejos, como el asma. De hecho, se calcula que el 80 por ciento de los asmáticos tienen, en menor o mayor grado, una base alérgica. En estos casos, el asma aparece también por la acción de los alérgenos y los pólenes son el principal grupo que la desencadena.
Las reacciones alérgicas pueden ser leves o graves. La mayoría de ellas consiste sólo en la molestia que causa el lagrimeo y picazón en los ojos, además de algunos estornudos. En el extremo opuesto, las reacciones alérgicas pueden poner en peligro la vida si causan una repentina dificultad respiratoria, un mal funcionamiento del corazón y un descenso de la presión arterial, que puede acabar en shock. Este tipo de reacción, llamada anafilaxia, puede afectar a las personas sensibles en distintas situaciones, como poco después de comer ciertos alimentos, tras la toma de determinados medicamentos o por la picadura de una abeja.
Prevención
Evitar un alérgeno es mejor que intentar tratar una reacción alérgica. Evitar una sustancia puede suponer dejar de usar un determinado fármaco, instalar aire acondicionado con filtros, renunciar a tener un animal de compañía en casa o no consumir cierta clase de alimentos. En ocasiones, una persona alérgica a una sustancia relacionada con un trabajo determinado (por ejemplo: harinas, maderas, etc.), se ve obligada a cambiar de empleo. Las personas con fuertes alergias estacionales pueden considerar la posibilidad de trasladarse a una región donde no exista ese alérgeno.
Cuando no se pueda evitar totalmente el contacto con el alérgeno, se recomienda reducir la exposición al mismo. Por ejemplo, una persona alérgica al polvo de la casa puede eliminar todo el mobiliario, las alfombras y las cortinas que acumulen ácaros; cubrir colchones y almohadas con protectores plásticos; quitar el polvo y limpiar los dormitorios con un paño húmedo y con bastante frecuencia; usar aire acondicionado para reducir la alta humedad interior que favorece la multiplicación de los ácaros del polvo; e instalar filtros de aire altamente eficientes. Dado que algunos alérgenos, en especial los que transporta el aire, no pueden evitarse, los médicos suelen utilizar métodos para bloquear la respuesta alérgica y prescriben medicamentos para aliviar los síntomas. La inmunoterapia alergénica (inyecciones contra la alergia) puede brindar una solución en estos casos. Los antihistamínicos son los fármacos más comúnmente usados para tratar las alergias (pero no se utilizan para tratar el asma).
Consejos útiles
- Evitar la exposición a agentes alérgenoscomo el polen, los hongos ambientales, los ácaros de polvo o los epitelios de algunos animales serían medidas a tener en cuenta para evitar un ataque de asma. En el caso de que una persona no esté diagnosticada pero sospeche que puede tener alergia a alguno de estos factores, es recomendable que acuda a un especialista.
- Otra precaución que deben tomar las personas alérgicas es evitar realizar ejercicios intensos en época de polinización, ya que pueden dificultar la respiración y derivar en una crisis de asma.
- En caso de rinitis, es aconsejable vigilar la aparición de cualquier indicio asociado con el asma(pitidos, fatiga, etc.), ya que este tipo de alergia con frecuencia genera esta enfermedad.
- Cuando una persona está ya diagnosticada con alergias, debe permanecer alerta ante cualquier indicio de agravamiento de los síntomas y acudir al médico en caso de empeoramiento.
Tipos
Los diferentes tipos de reacciones alérgicas generalmente se clasifican según su causa, la parte del cuerpo más afectada y otros factores. Algunos de los tipos de alergia más comunes son los siguientes:
- Alergias alimentarias: son respuestas exageradas del sistema inmunológico que se producen por la ingesta de determinados alimentos, como la leche, el huevo, el marisco, la nuez, el maní, el chocolate, la soya o el trigo. Una alergia alimentaria no es lo mismo que la intolerancia alimentaria, cuyo consumo ocasiona efectos indeseables generalmente de menor gravedad.
- Alergia al polen: en época polinización, son frecuentes las reacciones alérgicas provocadas por las gramíneas y leguminosas, entre otras plantas.
- Rinitis alérgica: es una reacción alérgica muy común. Se trata de una alergia a las partículas que transporta el aire (por lo general, polen y hierbas, pero en ocasiones mohos, polvos y caspa de animales) que producen estornudos; picazón, goteo o congestión nasal; picazón cutánea e irritación en los ojos. La rinitis alérgica puede ser estacional o perenne (todo el año).
Inmunoterapia
Los médicos están trabajando todavía en los detalles de cómo funciona la inmunoterapia, pero están de acuerdo en algunos aspectos. El uso de la inmunoterapia no significa que su organismo deje de reaccionar a los alérgenos. Más bien, lo que cambia tras la inmunoterapia es la forma en la que reacciona el organismo.
Si no se ha sometido a la inmunoterapia, sus reacciones alérgicas comienzan cuando su sistema inmune libera una explosión de anticuerpos. Estos anticuerpos se llaman anticuerpos IgE, que provocan que ciertas células del organismo liberen histamina, una proteína que da lugar a los síntomas de la alergia.
La mayoria de las personas con síntomas de alergia moderada a severa pueden considerar la inmunoterapia. Sin embargo, si usted experimenta graves episodios de asma que son difíciles de controlar sin atención hospitalaria, este tipo de tratamiento puede resultar más peligroso que beneficioso, por eso, se recomienda antes, consultar con un especialista.
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