16 noviembre, 2020

Usa protector solar, todo el año

¿Te encuentras entre las personas que solo usan protector solar facial en verano?. ¡Entonces es hora de que empieces a hacerlo el resto del año!. Si bien es cierto que es en esta época es cuando la radiación es más intensa, el rostro también está expuesto a la luz solar durante la primavera, el otoño y el invierno, motivo por el que es importante protegerlo siempre. No hacerlo puede tener consecuencias para la salud de tu piel, como vamos a explicarte ahora.

La piel

La piel es mucho más que la capa que recubre todo nuestro cuerpo: es un órgano -el más grande del ser humano- encargado principalmente de protegernos de todos los agentes externos que puedan resultarnos dañinos, como los elementos químicos, radiaciones, infecciones, y otros.

Además de esta importante función protectora, la piel regula la temperatura corporal y la pérdida de agua, permite la síntesis de la vitamina D y nos aporta el sentido del tacto. Como ves, la piel desempeña importantes cometidos en nuestro organismo, por eso, es fundamental cuidarla para evitar el desarrollo de alteraciones en la piel como la piel sensible, entre otros y usar protector solar facial a diario, y corporal en las ocasiones en las que la exponemos al sol. El protector solar se aplica en la capa más externa de la piel.

Las tres capas de la piel

  • Epidermis: capa exterior de la piel, compuesta fundamentalmente por queratinocitos. Se encuentra en perpetuo proceso de escamación y regeneración. La epidermis es la encargada de funcionar como barrera protectora frente a agentes externos nocivos y de evitar la pérdida de líquidos de nuestro organismo.
  • Dermis: capa intermedia, constituida en gran parte por colágeno y elastina, dos componentes que juegan un papel fundamental en la elasticidad característica de la piel.
  • Hipodermis: Capa más interna de la piel. En ella se almacena grasa que protege al organismo de las contusiones externas y que ayuda a regular la temperatura del cuerpo.

Tipos de piel

– Piel I: Si jamás te bronceas y es muy habitual que te quemes a causa del sol, es probable que tu piel sea de este tipo. Usa un buen protector solar con FPS (Factor de Protección Solar) de 50 o total, ya que tu piel es más vulnerable al melanoma y otros tipos de cáncer de piel. Es más, lo más recomendable para protegerte del sol es evitarlo buscando siempre la sombra, sobre todo durante las horas de máxima radiación ultravioleta (entre las 12 de la mañana y las 4 de la tarde). También, debes poner especial cuidado en hacer revisiones dermatológicas al menos una vez al año y prestar atención a cualquier lunar o mancha sospechosa.

– Piel II: Es una piel ligeramente más pigmentada que la de tipo I, pero también es habitual que sufra quemaduras a causa del sol, y rara vez se broncea. Por eso, si perteneces a este grupo, los consejos son los mismos que en el caso anterior, debes usa protectores solares faciales y corporales con alto FPS y evitar el sol durante las horas de más radiación. De este modo, contribuirás a prevenir el desarrollo del cáncer de piel.

– Piel III: Si tienes este tipo de piel, te bronceas de forma gradual, pero a veces también, te quemas a causa del sol. Aunque tu fototipo sea algo más resistente a la radiación, sigue siendo susceptible al daño, por lo que debes protegerte de la misma manera para prevenir el desarrollo del cáncer de piel.

– Piel IV: Si tu piel pertenece a este grupo, te broncearás con facilidad y no te quemarás de forma habitual. Sin embargo, no estás libre de riesgo: usa protector solar facial y corporal de protección media y evita el sol durante las horas de mayor radiación. Del mismo modo que en los casos anteriores, presta atención a manchas sospechosas en tu piel y realiza una vez al año revisiones dermatológicas.

– Piel V: Este tipo de piel se broncea fácilmente, y casi nunca se quema. Si es tu caso, no dejes de utilizar protección solar, ya que puedes prevenir el fotoenvejecimiento causado por los rayos UV tipo A. También, es importante realizar las revisiones anuales ya que este tipo de pieles pueden desarrollar melanoma lentiginoso acral, que por lo general, aparece en zonas del cuerpo no expuestas al sol, y su detección suele ser tardía.

– Piel VI: El fototipo de piel VI, corresponde a personas de piel muy oscura. ¿Significa esto que no tienen riesgo de desarrollar cáncer de piel?. Lamentablemente, no. Como acabamos de comentar, existen cánceres de piel que son más frecuentes en pieles oscuras, por eso, siempre es importante seguir las recomendaciones básicas

Importancia del protector solar facial

La piel de la cara es un indicador de nuestro estado de salud y, además, su apariencia puede tener influencia en nuestra autoestima, ya que el rostro es la parte más visible y expuesta de nuestro cuerpo. Esto, hace que también sea la más propensa a sufrir agresiones de agentes externos, motivo por el que tenemos que poner especial esfuerzo en su cuidado. Es muy importante usar protector solar facial cada día, ya que la piel del rostro está casi continuamente expuesta al sol y a los rayos UV de forma directa. Además, el grosor de la piel en esta zona del cuerpo es más fino, lo que contribuye a hacerla más frágil y vulnerable a la radiación solar.

Consecuencias del exceso de sol en la piel

Cuando nos exponemos al sol de forma controlada, durante periodos cortos cuando la radiación no es muy alta, el sol tiene efectos beneficiosos como:

  • Estimula la síntesis de vitamina D: es necesaria para fijar el calcio en los huesos, previniendo el raquitismo y la osteoporosis.
  • Estimula la producción de melanina: es el pigmento que nos proporciona el aspecto bronceado de la piel y ayuda a protegerla de la radiación UV.
  • Produce vasodilatación: por lo que reduce la tensión arterial. 
  • Favorece la circulación sanguínea periférica.
  • Mejora los síntomas de algunas enfermedades de la piel, como la psoriasis, el acné o el vitilígo, entre otros.
  • Estado de ánimo: la luz del sol mejora el estado de ánimo. 

Aunque estos efectos son positivos, cuando la exposición al sol es excesiva, las consecuencias pasan a ser negativas. Como hemos visto, los rayos UV pueden ser A o B (UVA y UVB), y es necesario protegernos de ambos tipos, ya que, mientras que los primeros están implicados en el envejecimiento de la piel, los segundos son responsables de las quemaduras provocadas por el sol. De acuerdo a los últimos estudios, los casos de melanoma, el cáncer de piel más agresivo, aumentan un 10% cada año, por eso recomiendan el fomento de los hábitos de protección frente al sol y hacen un llamado a la importancia de tomar conciencia de las consecuencias que el sol excesivo puede tener en nuestra salud. Y es que, muchas personas aún siguen exponiéndose al sol de forma poco recomendable. Por ejemplo, de acuerdo con estos estudios, el 42% de las personas toman sol en la playa entre las 12 y las 16 horas, el tramo en el que las radiaciones son más peligrosas.

Además, inciden en la importancia de proteger del sol a los más pequeños, y educarlos acerca del riesgo que éste puede llegar a suponer, pues la mayoría de los casos de cáncer de piel son consecuencia de malos hábitos de exposición al sol en la infancia y la juventud.

¿Qué son los protectores solares?

Hoy en día, podemos encontrar distintos tipos de productos que nos protegen del sol, que se clasifican en función del tipo de protección. En este sentido, podemos encontrar desde cremas, hasta vestimenta con protección frente a la radiación solar. Los protectores solares dermatológicos son productos, normalmente en formato de crema o de spray, que se aplican en la piel para evitar que las radiaciones UV la dañen. Dentro de los protectores solares dermatológicos, hay filtros inorgánicos que reflejan la luz, impidiendo que los rayos penetren (requieren de reaplicaciones frecuentes y dan un aspecto de máscara) o filtros orgánicos que funcionan absorbiendo la radiación ultravioleta, de forma que captan la energía y la transforman para que sea inocua para la piel (son los más utilizados). Como decimos, las radicaciones son responsables de las quemaduras (UVB), el fotoenvejecimiento (UVA) y aumentan el riesgo de cáncer de piel. Los protectores solares faciales y corporales se clasifican en función del tipo de radiación UV del que protegen, así como de su FPS (factor de protección solar).

Creencias erróneas sobre los protectores solares

Son muchas las creencias erróneas extendidas entre gran parte de la población acerca del uso de los protectores solares, por eso, queremos desmentir las más conocidas:

  • “El protector solar puede causar deficiencia de vitamina D”.

Aunque es cierto que hay controversia respecto a este tema, recientes estudios señalan que los protectores solares no inhiben la síntesis de vitamina D.

  • “No hace falta usar protector solar cuando está nublado”.

Es lógico que, si no ves el sol, pienses que no tienes que proteger tu piel. Sin embargo, esta idea es errónea, pues aunque esté nublado, hasta un 40% de la radiación UV llega la tierra. Así que ya sabes, ¡usa protector solar facial y corporal haya sol, llueva o nieve!.

  • “Protegerse cuando ya se es adulto no es eficaz si no se ha hecho en la infancia”.

En absoluto, independientemente de la exposición solar que se haya tenido en la niñez y juventud, es muy importante protegerse del sol en la edad adulta.

Recomendaciones para elegir tu protector solar

  • El FPS se refiere al bloqueo de las radiaciones UVB (quemaduras), por eso es importante elegir un protector solar de amplio espectro que también nos proteja de las radiaciones UVA (fotoenvejecimiento).
  • El tiempo que una persona puede permanecer al sol sin quemarse, varía en función del fototipo de piel y del índice de radiación.
  • Debes tener en cuenta la edad de la persona a la que se le va a aplicar, y optar por el más adecuado para ella, ya que hay protectores especiales para niños o para pieles maduras
  • El tipo de uso que le vas a dar: ¿es para uso diario?, ¿para la playa o la piscina?, ¿para la nieve o la montaña?. En cualquiera de los casos encontrarás protectores solares faciales y corporales diseñados específicamente para cada actividad.
  • Para que sean eficaces, independientemente del FPS, los protectores solares faciales y corporales deben aplicarse 30 minutos antes de la exposición y volver a aplicarlo cada dos horas, mientras que se esté al sol.

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